La velocidad a la que se produce depende de la composición específica del acero y su pureza, de la cantidad de humedad y la acción de otros elementos presentes en la atmósfera, como anhídrido sulfuroso, amoniaco y cloruros.

Si la corrosión se produce por la acción combinada de la humedad y el oxígeno, un procedimiento que la evitaría podría ser la formación de una barrera impermeable en contacto con el acero que impida el paso de aquellos.

Un factor importante para la buena capacidad protectora de una pintura es el espesor de la capa, cuanto mayor sea, la humedad y el oxígeno encontrarán más dificultades para su penetración, con lo que disminuirá la oxidación.

Existen pigmentos anticorrosivos que son utilizados en las capas en contacto directo con el acero, que evitan o inhiben la corrosión mediante la pasivación anódica o catódica de la corriente electroquímica producida sobre la superficie metálica.

Los pasivantes que más se utilizan son: cromato de zinc, fosfatos de zinc modificados o no, tetraoxicromato de zinc, silicromato básico de plomo, cromato de estroncio, etc.